Apoye la lactancia materna por un planeta saludable

La Semana Mundial de Lactancia Materna 2020 (#WBW2020) resalta los vínculos entre la lactancia materna y la salud del planeta. Presentamos un marco para comprender estos vínculos, además de describir algunos de los desafíos y soluciones posibles.

  • INFORMAR a las personas sobre la relación entre la lactancia materna y el medio ambiente/cambio climático.
  • ANCLAR la lactancia materna como una decisión climáticamente inteligente.
  • COMPROMETERSE con individuos y organizaciones para un mayor impacto.
  • IMPULSAR acciones para mejorar la salud del planeta y de las personas a través de la lactancia materna.

Lactancia materna y salud del planeta

El concepto de salud del planeta se ha definido como “la salud de la civilización humana y el estado de los sistemas naturales de los que depende”. La naturaleza de conexión de las personas y el planeta requiere que encontremos soluciones sostenibles que beneficien a ambos.

El desarrollo sostenible satisface las necesidades de la generación actual sin comprometer a las futuras generaciones. La lactancia materna es clave para todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU.

Los alimentos y la alimentación son importantes

El cambio climático y la degradación ambiental son algunos de los desafíos más urgentes que enfrenta nuestro mundo hoy en día. Las emisiones de gases de efecto invernadero (GHG, por sus siglas en inglés) – dióxido de carbono, óxido nitroso, metano y otros debido a la actividad humana – han aumentado las temperaturas globales en más de 1℃ desde los tiempos antes de la industria4. Curiosamente, las emisiones de GHG parecen haber disminuido debido al impacto de nuestra respuesta a otro desafío urgente y más inmediato, la pandemia de COVID-19. De esto se pueden aprender varias lecciones aplicables al desafío del cambio climático. La degradación ambiental es provocada en gran medida por la actividad humana, como consecuencia de los contaminantes en el aire, el agua o los alimentos, la sobreutilización de recursos escasos, la producción excesiva de desechos y la destrucción de hábitats. Nuestros sistemas de producción de alimentos y patrones de consumo contribuyen significativamente al cambio climático y la degradación ambiental. La pandemia de COVID-19 nos ha enseñado que todos nos vemos afectados y que se requiere una respuesta social coordinada e inmediata. Todos podemos hacer algo para reducir nuestra huella de carbono (CFP, por sus siglas en inglés) y nuestra huella ecológica, empezando por cómo alimentamos a nuestros bebés. Las emergencias de salud en curso, como COVID-19, también plantean desafíos que afectan la alimentación infantil.

Recomendaciones de la OMS y UNICEF para una óptima alimentación de lactantes y niños pequeños (IYCF, por sus siglas en inglés).

  • Inicio temprano de la lactancia materna, dentro de la primera hora después del nacimiento.
  • Lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida.
  • Lactancia materna continuada hasta los dos años de edad o más, con la incorporación de alimentos (sólidos) complementarios nutricionalmente adecuados.

Invertir en apoyo para la lactancia materna

La lactancia materna es una de las mejores inversiones para salvar la vida de muchos niños y niñas y mejorar la salud y el desarrollo socioeconómico de individuos y naciones. Crear un entorno propicio para la práctica óptima de alimentación de lactantes y de niñas y niños pequeños es un imperativo social.

Entonces, ¿qué se necesita para crear un entorno propicio y mejorar las prácticas de lactancia materna? La protección, la promoción y el apoyo a la lactancia materna son estrategias importantes a nivel estructural e individual (ver diagrama a continuación). Las acciones coordinadas para una alimentación óptima del lactante, tanto en tiempos normales como en emergencias, son esenciales para garantizar que se satisfagan las necesidades nutricionales de todos los bebés.

Apoyar la lactancia materna tiene un impacto a corto y largo plazo en la salud del planeta. Es urgente intensificar las conversaciones, exigir investigación más sólida e involucrar a todos los sectores relevantes para que tomen acción. Por muy urgente que sea la crisis y la respuesta al COVID-19, existe una necesidad permanente de abogar por la lactancia materna como una intervención de salud pública que salva vidas y previene infecciones y enfermedades en la población en general. Como ciudadanos del mundo, es nuestro deber actuar.

Tomado de “¿Por qué invertir y qué se necesita para mejorar las prácticas de lactancia materna?”

Desafíos

La salud del planeta necesita una acción sostenible

Con el tiempo, la escala del impacto humano en la naturaleza es masiva. El agotamiento y la destrucción de los recursos naturales y el aumento de las emisiones de GHG se encuentran en los niveles más altos dentro de al menos los últimos 800 000 años. Necesitamos proteger nuestro planeta y nuestra propia salud mediante (i) el uso responsable de recursos como la tierra, el agua y las fuentes de energía, (ii) la conservación de la biodiversidad y (iii) un menor consumo. Varios de los ODS brindan orientación sobre acciones específicas para combatir la degradación ambiental y la crisis climática. La lactancia materna está vinculada a todos estos ODS y es clave para lograr el desarrollo sostenible.

Los sistemas alimentarios sostenibles incluyen lactancia materna

La producción de alimentos es responsable de aproximadamente el 26 % de las emisiones de GHG. También contribuye aproximadamente un 32 % en la tasa de acidificación global del suelo y un 78 % en la sobremineralización de las masas de agua. Nuestras prácticas actuales de producción y consumo de alimentos están degradando los ecosistemas de suelo y agua, y afectando el cambio climático. Cada paso dado a lo largo de nuestra vida cuenta para mitigar la degradación ambiental y la crisis climática. La leche materna es el primer alimento que consumimos y es una parte fundamental de un sistema alimentario sostenible. Por otro lado, la alimentación con sucedáneos de la leche materna (BMS, por sus siglas en inglés) contribuye al problema y es un fenómeno en aumento. Necesitamos entender mejor el impacto en la salud del planeta de los diferentes métodos de alimentación, tanto en situaciones normales como de emergencia.

Tendencias emergentes en salud y nutrición global

Aunque se han logrado muchos avances en la salud global en las últimas décadas, existen varios desafíos emergentes, por ejemplo, desastres naturales, brotes de enfermedades infecciosas como la actual pandemia de COVID-19, así como la falta de sistemas de salud adecuados. Varios países se enfrentan a la doble carga del sobrepeso y la desnutrición. Las enfermedades no transmisibles también están en aumento. La inseguridad alimentaria afecta a millones de personas, especialmente en zonas propensas a conflictos y desastres. Nuestras dietas y patrones de consumo de alimentos son factores subyacentes a estos problemas. La lactancia materna puede contribuir a la salud a corto y largo plazo, buena nutrición y seguridad alimentaria en situaciones normales y de emergencia. La protección, promoción y apoyo a la lactancia materna antes, durante y después de las emergencias, pueden presentar desafíos adicionales que todos debemos superar.

La alimentación infantil es importante

La alimentación con sucedáneos de la leche materna desde la granja hasta la mesa, afecta el medio ambiente y el clima debido a los métodos de producción, envasado, distribución y preparación. La producción de leche materna, en cambio, solo requiere el alimento adicional que una madre necesita consumir y, por lo tanto, utiliza menos recursos naturales y casi no genera desperdicios. Aumentar la práctica de la lactancia materna óptima podría prevenir más de 823.000 muertes infantiles y más de 20.000 maternas cada año. No amamantar se asocia con una menor inteligencia en la niñez y da como resultado pérdidas económicas de aproximadamente $302 mil millones anuales.

Progreso lento en la mejora de la lactancia materna

Solamente alrededor del 40 % de todos los bebés nacidos anualmente son exclusivamente amamantados hasta los seis meses de edad y el 45 % continúan siendo amamantados hasta los dos años. A menudo, la madre no cuenta con apoyo para amamantar, ya sea en el sistema de salud, el lugar de trabajo o la comunidad. Por ejemplo, la falta de permiso de maternidad/paternidad y de apoyo en el lugar de trabajo dificultan aún más lograr una lactancia materna óptima. En situaciones de emergencia, las prácticas de lactancia materna pueden verse comprometidas y para aquellos bebés que necesitan una alternativa, la leche humana donada puede no estar fácilmente disponible y la cadena de suministro de sucedáneos puede romperse. En 2019, el valor total de ventas de fórmula infantil fue de aproximadamente US$71 mil millones con un crecimiento de ventas particularmente alto en países de ingresos bajos y medios. Además de la fórmula infantil, existe un mercado de fórmulas de seguimiento y leches para niñas y niños pequeños en aumento que, según la OMS, se consideran innecesarias. Las prácticas de mercadeo poco éticas de la industria de sucedáneos continúan empeorando la situación.

Huella ecológica de los sucedáneos de la leche materna

La ganadería lechera y la trampa de carbono

El ingrediente principal de la mayoría de los sucedáneos es la leche de vaca. La ganadería lechera emite generalmente cantidades sustanciales de metano y otros GHG. Además, las raciones de alimento o las áreas de pastoreo que necesita el ganado lechero, pueden conducir a la deforestación. Esto a su vez aumenta la cantidad de dióxido de carbono, ya que los árboles no están disponibles para absorberlo y proporcionar la trampa de carbono para prevenir el cambio climático. Las raciones de alimento para vacas lecheras se derivan de cereales y soya cultivados con uso exagerado de pesticidas y fertilizantes. Esto genera otra huella ecológica importante.

Fuentes de energía y emisiones de carbono

Los procesos de producción, envasado, distribución y preparación de sucedáneos de la leche materna requieren energía, tal y como ocurre con la mayoría de los productos alimenticios. Si la fuente de energía son los combustibles fósiles, la huella de carbono será mayor. El Acuerdo de París sobre el cambio climático, anima a los gobiernos y las industrias a trabajar para reducir las emisiones de carbono y aumentar la energía renovable para cumplir con los objetivos climáticos mundiales. Afortunadamente, hay algunos esfuerzos en marcha para cumplir con esta recomendación.

Los desechos en nuestro medio ambiente

La producción de desechos es otro factor a considerar en materia de huella ecológica. Alimentar a un millón de bebés con fórmula21 durante dos años requiere, en promedio, aproximadamente 150 millones de latas de fórmula infantil. De no ser recicladas, es probable que las latas de metal terminen en vertederos, mientras que los desechos de plástico, aluminio y papel a menudo terminan en los océanos.

Huella hídrica de los sucedáneos de la leche materna

La huella hídrica se refiere al volumen total de agua dulce utilizada para producir los bienes y servicios consumidos por un individuo o comunidad o que son producidos por una empresa. La producción y preparación de los sucedáneos requiere de agua. El agua dulce es un recurso natural escaso y un bien, por lo tanto, debe protegerse. Calcular la huella hídrica de los productos lácteos es complejo, ya que depende de la ubicación geográfica, el sistema de producción lechera y otros factores. Sin embargo, todos los esfuerzos para conservar, reciclar y reponer nuestras fuentes de agua son esenciales.

Huella ecológica de la lactancia materna

La lactancia materna durante seis meses después del nacimiento requiere, en promedio, 500 kcal adicionales de energía por día. Aunque la lactancia materna puede provocar una ingesta adicional de agua dependiendo de factores como el clima y los niveles de actividad, no hay evidencia de la cantidad requerida, más allá de cumplir con las necesidades fisiológicas de la madre25. La variedad de tipos de alimentos tiene diferentes huellas de carbono y, en general, las dietas predominantemente a base de plantas se consideran más saludables para el planeta. Todos los padres y madres deben recibir apoyo para tomar decisiones sobre nutrición saludable para el planeta, especialmente durante todo el proceso reproductivo, que incluye la práctica de la lactancia materna. Dependiendo de nuestras dietas, la huella de carbono será diferente. La lactancia materna directa y la extracción manual de la leche materna son eficientes en materia de reducción de desechos y de ahorro de energía y otros recursos. Aunque el uso de un extractor de leche materna requiere herramientas adicionales, la mayoría de estos son reutilizables y, por lo tanto, son mejores para el medio ambiente en comparación con la alimentación con sucedáneos de la leche materna.

Comparación de huellas de carbono

Calcular y comparar con precisión las huellas de carbono de los sucedáneos y la lactancia materna son tareas complejas y solo se han realizado algunos estudios sistemáticos. La metodología más común utilizada es el análisis del ciclo de vida (LCA, por sus siglas en inglés), que tiene en cuenta las emisiones de dióxido de carbono equivalentes en todas las etapas de vida del producto (“de la granja a la mesa”) e involucra muchas variables, factores y suposiciones. A continuación, se presentan dos estudios enfocados en la huella de carbono de los sucedáneos y la lactancia materna:

  • Un modelo comparativo27 utilizando datos de Brasil, China, Reino Unido y Vietnam mostró que la PPC asociada con la lactancia materna (incluida la energía adicional requerida por las madres lactantes) era 43%, 53%, 40% y 46% inferior a la PPC asociada con la producción y el uso de sucedáneos de la leche materna. Las diferencias reflejaban principalmente los métodos de producción de los sucedáneos y las dietas de las madres lactantes en los respectivos países. Los métodos para calcular la PPC, incluida la posible esterilización de biberones también fue importante.
  • Un informe de estudios de casos de seis países en la región del Sur y Asia-Pacífico, muestra la cantidad de emisiones de GHG que surgen de las fórmulas infantiles vendidas. El informe reveló que la producción de fórmulas infantiles está emergiendo como una fuente importante de emisiones de GHG. El aumento del uso de fórmulas de seguimiento innecesarias para niñas y niños pequeños en todos los países del estudio es motivo de gran preocupación.

La Alimentación Ecológica es una campaña de promoción para proteger, promover y apoyar la lactancia materna, y para proteger a madres y padres contra las presiones comerciales y la información engañosa de las empresas que producen fórmulas infantiles. Incluye el apoyo de la comunidad por la lactancia materna exclusiva por seis meses y la introducción de alimentos complementarios adecuados para los bebés mayores. Las familias se les debe permitir tomar decisiones sobre la alimentación sin presiones comerciales: para los bebés, los niños y niñas pequeñas. La lactancia continuada necesita ser apoyada durante el tiempo que la familia lo desee.

Los alimentos familiares preparados en casa son poco procesados y por lo tanto ofrecen una buena relación entre calidad-precio. La agricultura local sostenible proporciona alimentos que son biodiversos, confiables y culturalmente apropiados. El apoyo de la comunidad puede verse afectado por la comercialización y la promoción de alimentos ultraprocesados. La campaña de Alimentación Ecológica incluye tanto la huella de carbono (CFP, por sus siglas en inglés) para evaluar el impacto climático de la producción y el consumo, así como también la huella ecológica para evaluar el impacto ambiental.

En conclusión, garantizar la salud del planeta es una tarea urgente para cada uno de nosotros. La producción sostenible y los patrones de consumo resguardarán nuestros recursos naturales, nuestro medio ambiente y ayudarán a mitigar el cambio climático. La lactancia materna contribuye positivamente a la salud del planeta de varias maneras: es sostenible, ecológica y buena para la salud humana.

¿Cuándo un parto es respetado?

Del 17 al 23 de mayo de 2020 se celebra la “Semana Mundial del Parto Respetado”, una iniciativa que surgió en 2004, con el objetivo principal de visibilizar el modo en que se atienden partos en todo el mundo y exigir el cumplimiento de derechos de las madres vinculados al nacimiento.

Este año, nos encontramos bajo un contexto particular, la Pandemia por COVID-19.

Por eso, el Ministerio de Salud de la Nación Argentina en base a diferentes evidencias científicas a dispuesto recomendaciones para la Embarazada y el Recién Nacido. Basados en las mismas, el Policlínico Neuquen promueve el Parto Respetado permitiéndole a la futura madre decidir por quien estará acompañada en el momento del nacimiento, siempre dentro de los protocolos de seguridad promovidos a causa de la situación epidemiológica actual.

Esta iniciativa nació gracias a la Asociación Francesa por el Parto Respetado (AFAR) y desde entonces se replica en distintos países con un objetivo principal de visibilizar el modo en que se atienden partos en todo el mundo y exigir el cumplimiento de derechos vinculados al nacimiento.

En la Argentina, existe la Ley 25.929 sancionada y promulgada en 2004 y finalmente reglamentada en 2015 la cual defiende los derechos de las madres, los recién nacidos/as y sus familias al momento del trabajo de parto, parto y post parto, donde está detallado los distintos derechos que deben garantizarse a la mujer, el recién nacido/a y su familia.

Contrariamente a lo que muchos piensan sobre parto respetado no tiene nada que ver con quienes prefieren tener hijos en su casa o en una pileta. No es algo que se relacione exclusivamente con prácticas no convencionales durante el embarazo y nacimiento, sino con la garantía y el amparo de los derechos de los únicos protagonistas: la madre y el bebé.

¿Cuándo un parto es respetado?

El término «parto respetado» o «parto humanizado» hace referencia el respeto a los derechos de las madres, los niños y niñas y sus familias en el momento del nacimiento.  Promueve el respeto a las particularidades de cada familia – etnia, religión, nacionalidad -, acompañándola a través de la toma de decisiones seguras e informadas.

El parto respetado implica generar un espacio familiar donde la mamá y el recién nacido/a sean los protagonistas y donde el nacimiento se desarrolle de la manera más natural posible.

Cuando hablamos de parto respetado nos referimos que la mujer siga su propio pulso de parto evitando todo tipo de intervenciones innecesarias, así como a decidir la forma de controlar el dolor durante el parto.

La Ley sobre el parto respetado en la República Argentina (Ley 25.929)

La mujer como usuaria del sistema sanitario tiene derecho, fundamentalmente, a recibir información (existencia de complicaciones, ventajas e inconvenientes de los posibles tratamientos), a decidir libremente la forma y posición en el momento del parto y a ser tratada con respeto y consideración de sus pautas culturales.

Además, se deben tener en cuenta los deseos y necesidades de cada mujer, como el estar o no acompañada por una persona de confianza en cada momento y/o el tipo ingesta alimentaria durante el proceso de parto.  Se la debe informar sobre las distintas intervenciones médicas que pueden tener lugar durante el parto y postparto y debe participar activamente en las diferentes decisiones y actuaciones de los profesionales.

Tiene derecho a no ser sometida a ningún examen o intervención cuyo propósito sea de investigación. Así como también a tener a su lado a su hijo o hija durante la permanencia en el establecimiento sanitario, siempre que el recién nacido no requiera de cuidados especiales. Debe ser informada, desde el embarazo, sobre los beneficios de la lactancia materna y recibir apoyo para amamantar. Además, recibir asesoramiento e información sobre los cuidados de sí misma y del niño o niña, y sobre anticoncepción en el momento del puerperio.

Por su parte, los recién nacido/as tienen derecho a estar en contacto con su madre desde el primer momento y a ser alimentados con leche materna sin interferencias. Asimismo, deben ser tratados de forma respetuosa y digna, contar con inequívoca identificación y a no ser sometido/as a ningún examen o intervención cuyo propósito sea de investigación o docencia.

Tienen derecho a que sus padres reciban adecuado asesoramiento e información sobre los cuidados para su crecimiento y desarrollo, así como sobre su plan de vacunación.

Adhesión de la ley en Argentina

La sanción o adhesión a la Ley de Parto Respetado por parte de los Estados nacional y provinciales constituye el primer indicador a considerar al momento de valorar la medida en la que estos estados han priorizado la protección de los derechos de la mujer y su hijo o hija en el momento de su nacimiento, en particular, en aquellos grupos de mayor vulnerabilidad social.

En la actualidad se registra un progreso en el número de provincia que adhieren a la Ley o han sancionado una Ley con un contenido similar. Solo 3 provincias no cuentan de manera explícita un reconocimiento de la importancia de este marco legal (Buenos Aires, Catamarca y Formosa).  

La implementación de la ley y el acceso de la población, especialmente de los grupos vulnerables, a servicios que brindan una atención humanizada constituyen los indicadores que mejor reflejan la voluntad y decisión política de los gobiernos a velar por los derechos de la mujer y su hijo o hija en este momento tan especial de sus vidas.

La garantía del derecho en la atención perinatal

En los últimos años se han logrado grandes avances en materia de garantía de derechos en los servicios de salud. Sin embargo, todavía es necesario reforzar y difundir los aspectos centrales de este Ley para su cumplimiento efectivo. El camino es que todos los involucrados en el proceso de atención de la madre y el recién nacido conozcan sus derechos, los garanticen y/o los defiendan.

Es un cambio de paradigma el que tiene que darse. Creemos que el único camino es que todos los profesionales de salud de los servicios perinatológicos conozcan y defiendan los derechos promulgados por esta ley y sean vehículos de garantía. Por otro lado, es fundamental empoderar a las mujeres para que exijan el cumplimiento de sus derechos.

Un aspecto prioritario en el cumplimiento del “parto respetado” es brindar un parto seguro, y para ello es necesario que sea institucionalizado. El único lugar donde se pueden brindar seguridad y derechos es en un centro de salud.  Muchas de las muertes de los recién nacidos y de sus madres pueden prevenirse si los chicos nacen en un lugar adecuado, donde se aseguren Condiciones Obstétricas y Neonatales Esenciales (CONE) definidas por la Organización Mundial de la Salud. Las CONE constituyen recursos humanos, físicos y económicos que deben estar presentes en todos los centros e instituciones donde nacen los niños y niñas, para garantizar la mayor seguridad en la atención materno-infantil al momento del parto.

En este sentido, el rol de las y los obstétricas/os es fundamental en la atención del pre-parto, parto y puerperio, siendo facilitadores en el cumplimiento de los derechos mencionados. En este sentido, el proyecto de Ley que regula el ejercicio profesional de Obstetricia, con media sanción por parte de la HCDN, traerá una mejora en la calidad de atención para las mujeres, sus hijos y sus familias, como así también brindará un mayor marco regulatorio y protector legal a las Obstétrico/as.

La OMS considera que esta profesión salva vidas tanto de las mujeres como de los recién nacido/as, pues su atención disminuye considerablemente los índices de intervenciones y medicalización de rutina, lo que conlleva un mayor reporte de bienestar físico, emocional y psicológico y satisfacción con respecto a la experiencia de la maternidad. Esto se traduce en salud y bienestar a corto, mediano y largo plazo de toda la población.

La mujer como protagonista

A pesar de este marco legal que propone soluciones a la situación de muchas mujeres que enfrentan un embarazo en situaciones de vulnerabilidad, todavía hay varios indicadores que nos alertan sobre la necesidad de seguir trabajando intersectorialmente para mejorar la salud de la mujer y del recién nacido: elevado porcentaje de cesáreas, accesibilidad cultural y económica; educación y atención en salud reproductiva pre-concepcional, prenatal, perinatal y postnatal;  alta tasa de embarazo adolescente, abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales, entre otras.

Esto implica un trabajo desde afuera y desde adentro de las instituciones de salud para que la experiencia parir/nacer sea un momento acompañado, cuidado, en lugar de ser tratado como una enfermedad.

Creemos que el futuro de los embarazos, partos y nacimientos respetados pasan por fortalecer la prevención, la formación, la participación y la restitución del papel central de la mujer en uno de los periodos más importantes de su vida.

Fuente: UNICEF Argentina

La Donación de Leche Materna en el Contexto de la Emergencia Sanitaria

Cada 19 de mayo, se promueve la donación de leche humana en el mundo. Este año, frente a  la emergencia sanitaria por Coronavirus (COVID-19), el Banco de Leche Humana del Neuquén se adaptó para continuar garantizando la alimentación de los recién nacidos y nacidas.

“Quedate en casa y si estás amamantando, compartí leche humana. Donar es fácil y seguro”.Ese es el mensaje en el marco del Día de la Donación de Leche Humana. La emergencia sanitaria no ha sido un obstáculo para el gran equipo de la Red de Leche Humana del Neuquén, el cual ya recibió 164,8 litros de leche materna entre el 1° de marzo y el 12 de mayo. Es que el Banco de Leche Humana del Neuquén (BLH) y los 37 nodos de la red provincial -compuesta por establecimientos de salud públicos, privados y otras instituciones de la comunidad-, trabajan día a día para garantizar la alimentación de los recién nacidos y nacidas que tienen indicación de alimentarse con leche humana pasteurizada.

El BLH fue inaugurado en junio de 2016 y se encuentra ubicado en el hospital Cutral Co-Plaza Huincul. Se trata de un centro especializado y receptor de leche materna, el cual se encarga de analizar, clasificar, pasteurizar y distribuir la leche humana en todo el territorio provincial.

Desde que comenzó a funcionar el BLH se registraron unas 1.500 donantes y actualmente, unas 150 mujeres son donantes activas en toda la provincia. La Leche Humana Pasteurizada es una herramientas esencial para alimentar a los recién nacidos y nacidas en riesgo de vida, dado que disminuye el tiempo de internación, favorece la recuperación y fortalece el sistema inmunológico.

Bajo la premisa de que la lactancia materna, la donación de leche humana y el uso de  la leche humana pasteurizada salvan vidas, el equipo de la Red de Leche Humana del Neuquén crece y se sostiene con médicos y médicas, enfermeros y enfermeras, licenciados y licenciadas en nutrición y en obstetricia, personal de bromatología, bioquímicos y bioquímicas, administrativos y administrativas, auxiliares de limpieza y de centros de lactancia, choferes, promotores de lactancia y la comunidad junto a cada donante.

El acompañamiento del equipo de salud y de los promotores comunitarios resulta  fundamental para sostener el derecho de los recién nacidos y nacidas a alimentarse con leche materna.

En este sentido, es importante resaltar que en la actualidad las donaciones se retiran de los domicilios de las donantes y de los centros recolectores con equipos de protección personal. Además, en paralelo, se trabaja junto a otros Bancos de Leche Humana del país para consensuar medidas adecuadas en lo que respecta a la manipulación de la leche materna en este contexto de emergencia sanitaria.

Asimismo, a través de las redes sociales, se crean espacios de intercambio junto a la comunidad para abordar dudas y consultas sobre lactancia materna, donación y conservación de leche humana. 

Algunos consejos

La Sociedad Argentina de Pediatría indicó que no hay evidencia de que el COVID-19 pase a la leche materna y que por lo tanto, durante la pandemia, se sugiere continuar con la lactancia materna.

Desde el BLH resaltaron que las técnicas de higiene en la extracción y el correcto lavado de manos, superficies y desinfección de los sacaleches son fundamentales al momento de donar leche.

Además, aconsejaron evitar donar leche materna a quienes hayan estado en una zona con transmisión sostenida de COVID-19 en los últimos 15 días, en contacto con algún caso sospechoso o confirmado de COVID-19 o ante la aparición de síntomas como secreciones nasales, dolor de garganta, tos y fiebre.

Para consultar sobre el centro de recolección más cercano a tu domicilio te podés comunicar con el Banco de Leche Humana del Neuquén a través del 2994066430/(0299) 4962662 int. 3292, al correo electrónico bhlnqn@gmail.com o en Facebook e Instagram como @bhlnqn.

Sobre el día

Debido a la importancia de garantizar el alimento a los y las bebés que nacen con algunas dificultades, durante el V Congreso Brasileño de Bancos de Leche Materna y del Primer Congreso Iberoamericano, realizado en 2010, se declaró el 19 de mayo como el Día Mundial de la Donación de Leche Humana. Esa fecha fue elegida en conmemoración de la primera Carta de Brasilia firmada el 19 de mayo de 2005, como marco histórico y piedra fundamental en la creación de la Red de Bancos de Leche Humana de los países signatarios.

Actualmente, ocho bancos de leche materna humana integran la Red Argentina de Bancos de Leche y son parte de la Red Global de Bancos de Leche, coordinada por la Fundación Fiocruz de Río de Janeiro, República Federativa de Brasil.

En Argentina hay bancos de leche en el Hospital General San Martín de La Plata; La Maternidad Ramón Sardá de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; el Hospital Perrando de Resistencia Chaco; el Hospital Materno-Infantil Carrillo de la ciudad de Córdoba; el Hospital Lagomaggiore de la ciudad de Mendoza; el de Cutral Co-Plaza Huincul en Neuquén; el del Hospital Complejidad VI, Francisco López Lima de General Roca, Río Negro; y el del Hospital Vidal de la ciudad de Corrientes.

Fuente: Ministerio de Salud de la Provincia de Neuquen

Recomendaciones Psicológicas Para Afrontar La Pandemia

Desde la Facultad de Psicología de la UBA se ha elaborado la siguiente guía básica para conducirse en esta emergencia: cómo protegerse y cómo afrontar esta situación desde el punto de vista psicológico.

Sentimientos y Pensamientos Asociados al Coronavirus

La situación nueva de pandemia dispara estados de ansiedad. El elevado nivel de incertidumbre que acompaña esta situación precipita y mantiene un estado de captación ansiosa que constituye la preparación frente a una amenaza nueva y desconocida.

La situación vinculada con la pandemia es un estresor que puede incidir en nuestra calidad de vida. Algunas de las emociones que podemos estar sintiendo ante esta situación son:

Miedo: a perder la salud, a las posibles consecuencias de la enfermedad, a la falta de recursos, a la falta de insumos básicos. Es posible sentir miedo ante una situación que se percibe como nueva y amenazante. Es posible que pensamientos como “me puede pasar a mi” o “puedo contagiar a mi familia”, emerjan. Frente a ello pueden aparecer pensamientos negativos asociados a la muerte propia o de la familia, así como también temor a contagiar a los seres queridos y provocarles un daño. Estos sentimientos pueden generar tanto reacciones funcionales como disfuncionales. Dentro de las reacciones funcionales es posible que aparezcan conductas creativas, actividades formativas o recreativas. En el caso de las reacciones disfuncionales que pueden incrementarse -aquellas conductas que implementamos para regular nuestras emociones negativas-, encontramos como ejemplo consumir noticias compulsivamente, entre otras.

Frustración: esta situación puede provocar una sensación de pérdida de libertad, de dificultad en llevar adelante proyectos y actividades personales. Puede haber pensamientos del tipo “no puedo hacer lo que hago siempre”, “no puedo terminar mi trabajo”, “quiero salir y no puedo”. Frente a esta situación novedosa estamos obligados a ser pacientes y debemos generar nuevos hábitos.

Enojo: suele ocurrir cuando experimentamos la sensación de que está ocurriendo un hecho injusto. Puede haber pensamientos del tipo de “el gobierno tendría que haber cerrado antes, esto no es mi culpa” u “otras personas no respetan la cuarentena y se aprovechan”. Lo que puede provocar conductas irresponsables como salir de casa o iniciar pleitos. Es importante recordar la importancia de realizar las denuncias por los medios oficiales y no exponerse a situaciones violentas.

Ambivalencia: es posible sentir alivio por estar en casa pero también emociones como miedo, frustración o enojo. Puede suscitarse en pensamientos del tipo “ahora puedo hacer lo que nunca hago. Aunque quisiera saber cuándo terminará todo esto”.

Desorganización: el hecho de no poder continuar con la propia rutina es un factor que desorganiza nuestra estructura; ya que perdemos la sensación de control. Es importante recordar la capacidad que tenemos para reorganizar una nueva estructura.

Aburrimiento: el aislamiento provoca que nuestra posibilidad de vincularnos para compartir tiempo con otros se reduzca significativamente; con lo cual nuestras actividades de ocio y esparcimiento disminuyen significativamente. En este sentido, pueden aparecer pensamientos del tipo “¿ahora qué hago?”, “¿cuándo podré salir a divertirme?”. Es importante utilizar los medios digitales que tenemos a nuestro alcance para seguir manteniendose en contacto. Tenga presente que es una situación transitoria y la conducta de respetar las indicaciones es en sí misma una acción muy valiosa para usted y toda la comunidad.

Tristeza: esta situación puede darse por la ruptura de la cotidianeidad. También puede agravarse con el aislamiento y por tener contacto reiterado con noticias negativas. Pueden aparecer pensamientos del tipo “no tengo ganas de hacer nada”. Tenga en cuenta que es una situación transitoria y que el propio esfuerzo por respetar las regulaciones es lo que permitirá que finalice lo antes posible. No deje de compartir estos sentimientos con las personas con las que comparte su hogar o con otros a través de medios virtuales.

Sentimiento de soledad: la falta de vinculación puede provocar una sensación de soledad y agravarse especialmente en aquellas personas que viven solas. Pueden aparecer pensamientos del tipo “me siento solo”, «qué hago si me pasa algo». Es importante tener en cuenta que otros están pasando la misma situación y que puede ser posible establecer nuevas formas para vincularnos. Quizás con personas a nuestro alrededor (vecinos, comerciantes de la zona, etc.) con las que no solemos relacionarnos o también a través de medios virtuales que hasta ahora no habíamos utilizado.

Sensación de encierro: el aislamiento puede hacernos sentir encerrados y agobiados. Pueden aparecer pensamientos del tipo “quiero salir a la calle y juntarme con gente”. Recordar lo transitorio de esta situación y la posibilidad de realizar otras actividades pendientes en el hogar es importante para utilizar recreativa y productivamente el tiempo.

Ansiedad: la situación puede provocar sensaciones desagradables en relación a la incertidumbre. A su vez, pueden aparecer conductas y pensamientos que busquen huir de la realidad. Pueden aparecer pensamientos del tipo “voy a dormir hasta que termine esto”. Es importante intentar mantener una rutina, establecer una serie de actividades para realizar durante el día y separar un espacio del mismo para el esparcimiento.

Estas emociones pueden tramitarse identificándolas, aceptando y cambiando aquellas conductas que interfieren con el afrontamiento de esta situación. Identificar implica observar y comprender nuestros pensamientos y emociones.

Monitorear constantemente el número de infectados y fallecidos confirmará un sesgo negativo que incrementará nuestro malestar y hará más difícil que podamos mantenernos regulados. La aceptación de esta situación implica tomar estos fenómenos imponderables como parte de la naturaleza y estar más en contacto con el presente sin hacer proyecciones a las posibles consecuencias de esta situación.

Recomendaciones y Consejos Para Ayudar a Controlar La Ansiedad en Relación al Coronavirus

Fuente: UBA Facultad de PsicologíaPara la confección de esta guía se utilizó información proveniente de la Ministerio de Salud de la Nación, Organización Mundial de la Salud (OMS), Medical Weill Cornell Center, NIH (National Health Institute)

¿Qué es el Cáncer Colorrectal?

¿Qué es el colon?

El colon es la última parte del sistema digestivo o tracto gastrointestinal.
El sistema digestivo se compone del esófago, estómago, intestino delgado e intestino grueso; su función es procesar los nutrientes de los alimentos y eliminar sus desechos del cuerpo.
El colon es parte del intestino grueso junto con el ciego, el recto y el conducto anal, y mide alrededor de un metro y medio.

¿Qué es el cáncer?

El cáncer ocurre cuando las células del cuerpo crecen y se multiplican en forma descontrolada.
El cáncer es un amplio grupo de enfermedades que pueden afectar a cualquier parte del organismo. También se habla de “tumores malignos” o “neoplasias malignas” (OMS, 2015).

¿Qué es el cáncer colorrectal (CCR)?

El CCR es un tumor maligno que aparece en la última parte del intestino. El cáncer de colon y el cáncer de recto son similares en cuanto a su origen, desarrollo y contexto biológico. Es una enfermedad de progresión lenta, y además, en un 80% a 90% de los casos presenta una lesión precursora o pólipo. Por eso, su prevención o detección a tiempo es posible, evitando el desarrollo de la enfermedad.

En efecto, alrededor del 90% de los cánceres colorrectales son “adenocarcinomas”, porque comienzan con un adenoma o pólipo que se produce en la mucosa que recubre el interior del colon o del recto. El adenoma es una lesión que puede transformarse en un cáncer durante un período de diez años y que puede distribuirse del mismo modo en el colon y en el recto.

Por eso, a partir de los 50 años de edad, se recomienda la realización de una colonoscopía cada 5 años.

Existen otros subtipos de CCR menos frecuentes, como los tumores neuroendocrinos.

De detectarse el CCR en etapas tempranas existe la posibilidad de curación en un 90%.

Factores y grupos de riesgo

Factores de riesgo específicos

  • Edad
  • Presencia de pólipos en el intestino
  • Antecedentes familiares y personales de CCR
  • Enfermedades inflamatorias del intestino grueso como la Colitis Ulcerosa y la Enfermedad de Crohn.
  • Síndromes de cáncer colorrectal hereditarios como el Síndrome de Lynch, la Poliposis Adenomatosa Familiar y el Síndrome de Peutz Jeghers.

Factores de riesgo generales

  • Estilo de vida (alimentación desequilibrada)
  • Obesidad y sobrepeso
  • Tabaquismo
  • Alcoholismo
  • Sedentarismo
  • Polución del medioambiente

Los individuos que presentan un riesgo adicional (sin importar su edad) o tienen algún familiar cercano con un síndrome genético (hereditario), deben consultar al médico e informarse sobre los exámenes que deben realizarse para poder detectar las lesiones malignas a tiempo.

Identificar un síndrome hereditario específico en una familia permite detectar portadores sanos, para quienes las recomendaciones de controles con colonoscopías son de inicio temprano (inclusive puede ser necesario comenzar durante la adolescencia), a menores intervalos y durante toda la vida. Por otro lado, también permite tranquilizar a personas que no hayan heredado la predisposición (“no portadores”), para los cuales las recomendaciones de controles con colonoscopía son muy similares a las de la población general.

La edad es el factor de riesgo más importante en el cáncer colorrectal, ya que con el envejecimiento aumentan las posibilidades de aparición de pólipos en el colon y en el recto.

En efecto, la mayoría de los casos aparecen en personas mayores de 50 años, tanto hombres como mujeres sin antecedentes familiares ni personales. Por esta razón se recomienda a este grupo concurrir a los controles clínicos estipulados para prevenir la enfermedad, aún cuando no se presentan síntomas.

Es importante señalar que si bien un 90% de los casos de cáncer colorrectal se dan en este grupo de edad, el diagnóstico de la enfermedad en personas menores de 50 años ha ido en aumento en los últimos años. Si bien no se han realizado estudios estadísticos al respecto en Argentina, esta tendencia se observa en la práctica de oncología clínica en el día a día, y se estima que en 10% a 15% la incidencia de este tipo de casos. Esta misma tendencia ha sido observada y documentada por la Universidad de Texas y el MD Anderson cáncer Center, que publicaron en 2015 un estudio que muestra un aumento de la tasa de incidencia en el grupo de jóvenes adultos entre 20 y 34 años de un 37,7%, y en el segmento de 35 a 49 años de un 27,7% para el 2020, demostrando así que la edad es un factor de riesgo importante pero no exclusivo.

Cáncer de colon familiar y hereditario, el 25% de los casos de CCR se desarrollan en personas con antecedentes familiares, quienes forman parte del “grupo de riesgo mayor o aumentado”. Por esta razón deben iniciar los controles a edades más tempranas, dependiendo del número de familiares afectados y las edades en las cuales se detectó esta enfermedad en la familia.

Se entiende por “antecedentes familiares” a los parientes cercanos como padre, madre, hermanos o hijos que han padecido alguna de estas patologías.

Sólo un 3-5% de los CCR ocurren en personas con un síndrome hereditario que predispone a la aparición de cáncer colorrectal, como el síndrome de Lynch o la Poliposis Adenomatosa Familiar (PAF). Esta enfermedad puede llegar a desarrollar múltiples pólipos benignos en el colon y recto durante la juventud, por lo que se requiere un control estricto de la misma para prevenir el CCR. El Síndrome de Lynch es una enfermedad compleja, caracterizada por un conjunto de tumores en familias que desarrollan cáncer colorrectal de origen hereditario que suele ser acompañado por cánceres ginecológicos y/o urológicos. Dentro de este grupo de síndromes se encuentran también el de Peutz Jeghers, el de Cowden y el de Li-Fraumeni.

En aquellas personas portadoras de un síndrome de predisposición hereditaria, la aparición del CCR puede ocurrir a edades más tempranas que lo habitual, debido a una alteración o mutación en un gen presente desde el momento del nacimiento. Por esta razón, se recomienda que las personas con diagnóstico de CCR antes de los 50 años consulten con sus médicos para definir si requieren de una consulta con un especialista en cáncer hereditario, capaz de evaluar correctamente el cuadro familiar, poder estimar el riesgo familiar de presentar cáncer colorrectal y definir si es necesario realizar algún estudio genético para identificar el gen responsable de la predisposición familiar.

En este grupo se incluyen también a las personas que sufren enfermedades inflamatorias del intestino grueso conocidas como colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn. Se debe tener presente que la inflamación crónica genera focos de mucosa en el colon y está relacionada con el aumento de riesgo de CCR.

Estilo de vida; existe evidencia de que la prevención primaria a través de la modificación de factores relacionados con la dieta y el estilo de vida, como así también los programas de prevención, reducen la incidencia y la mortalidad.

Por ejemplo, una alimentación rica en frutas y vegetales, así como el consumo de lácteos, ayuda a disminuir el riesgo al generar un efecto protector sobre el intestino. Por el contrario, el abuso de las carnes rojas expuestas a la llama para su cocción, o bien las procesadas de manera industrial, sumado a la ingesta exagerada de alcohol, pueden, a raíz de su asociación con sustancias tóxicas, desequilibrar y generar cambios en las células de la mucosa intestinal, provocando alteraciones y efectos carcinogénicos.

Se debe tener en cuenta que el desarrollo del cáncer es complejo, y en todos los casos, está asociado a diferentes factores, no sólo a los relacionados con la dieta.

El consumo de tabaco es también un factor de riesgo importante, ya que causa el 22% de las muertes mundiales por cáncer en general.

Si bien no podemos evitar el envejecimiento ni las características genéticas heredadas para prevenir el CCR, sí se pueden desarrollar hábitos saludables como:

  • Una dieta rica en vegetales y frutas.
  • La disminución de la ingesta de carnes rojas quemadas.
  • La restricción del consumo de grasas de origen animal.
  • El consumo de productos ricos en calcio.
  • Evitar las bebidas alcohólicas.
  • No fumar.
  • Realizar ejercicio físico regularmente.

Síntomas

Los síntomas del cáncer colorrectal:

  • en general aparecen cuando la enfermedad ya tiene un tiempo de evolución,
  • ocurren sin que haya habido un cambio en nuestros hábitos alimentarios,
  • se presentan de manera persistente,
  • se agudizan con el paso del tiempo.

Se debe estar atento a:

  • Los cambios en la forma de evacuar el intestino.
  • El sangrado en las deposiciones.
  • Los dolores y calambres abdominales frecuentes.
  • La anemia y la pérdida de peso.
  • El cansancio y la fatiga.
  • Vómitos frecuentes.

Las personas que presenten estos síntomas deben concurrir a su médico de cabecera para poder realizar una evaluación y determinar la necesidad de estudios específicos.

Es importante tener en cuenta que en las mujeres los síntomas del cáncer colorrectal pueden confundirse con el de otros tumores extracolónicos como los de útero y ovario, por eso es importante hacerse los controles ginecológicos correspondientes y complementarios para poder establecer un diagnóstico diferenciado.

¿Cuándo consultar al médico?

  • Si se tiene más de 50 años de edad y no se evidencian síntomas.
  • Si se presentan los síntomas y se es menor de 50 años.
  • Si se es diagnosticado con enfermedades inflamatorias intestinales o síndromes hereditarios.
  • Si se es familiar cercano de una persona que padece CCR.

Cualquier duda o inquietud, no dude en consultar a un especialista – gastroneuquen.com.ar

Circuito del diagnóstico

Después de la consulta con el médico, si la evaluación clínica hace presumir la existencia de una lesión en el colon o en el recto, se pedirán una serie de estudios para establecer el diagnóstico:

  1. Examen físico y evaluación de antecedentes clínicos: El médico especialista y/o de cabecera lo examinarán para buscar anomalías en las zonas abdominales. Luego se procederá a una serie de preguntas de rutina sobre su salud, sus antecedentes médicos y sus hábitos de vida.
  2. Examen rectal: El médico especialista y/o de familia realizará un tacto del recto para detectar anomalías en los casos que se considere pertinente. El estudio puede ser incómodo, pero no es doloroso.
  3. Test de sangre oculta en materia fecal: Es un estudio sencillo, no invasivo y de bajo costo que permite detectar sangre en materia fecal. La sangre indica la presencia de pólipos o cáncer colorrectal. Si bien este estudio facilita la detección en sangre, no permite la resección de los pólipos, por cual el médico recomendará la realización de una colonoscopía complementaria para poder extirparlos.
  4. Colonoscopía: Se examina el colon con el paciente virtualmente anestesiado, introduciendo a través del ano de un tubo flexible con una cámara de TV en la punta, revisando con calidad la totalidad del colon y el recto. Para su realización se requiere la limpieza del colon con una preparación el día anterior o en la mañana si se realiza por la tarde. El estudio se efectúa en quirófano o en centros ambulatorios, bajo sedación, con un equipo de médicos especialistas altamente entrenados y certificados; requiere un consentimiento por parte del paciente. Este examen permite la resección (polipectomia) de pólipos del colon y del recto. La colonoscopía es un estudio que muchas veces se requiere cuando la sangre oculta en materia fecal da positiva, o el médico decida directamente realizarlo – sobre todo si usted fuma, tiene sobrepeso o ingesta rica en grasas o exceso de alcohol-, o bien si hubiera antecedentes familiares. Aunque la colonoscopía es un estudio complejo, es el que menos margen de error posee para la correcta detección y prevención del CCR. El beneficio de la visión directa es que mediante el colonoscopio se pueden obtener muestras o bien la resección completa del pólipo a través del canal operativo que este equipo posee. Luego su estudio histológico o biopsia permitirá clasificar la lesión y se decidirá si fue un tratamiento definitivo o debería hacerse cirugía.
  5. Colonoscopía virtual: Es un estudio de cierta complejidad pero no invasivo. Es un examen de imágenes, parecido a una tomografía, del colon y del recto que permite identificar anormalidades.
  6. Enema de bario de doble contraste: Es un examen de imágenes, específicamente de rayos X del colon y del recto. Es un estudio en desuso, salvo en poblaciones que no tengan acceso a la colonoscopía. La preparación es similar a los estudios anteriormente mencionados. Este examen puede arrojar resultados falsos negativos y positivos.
  7. Sigmoidoscopía: Se coloca un tubo flexible que tiene una fuente de luz para ver si existen pólipos en el recto y el colon inferior.
  8. Biopsia: Si durante la colonoscopía se encuentran pólipos, se procederá al análisis de sus muestras para determinar si son benignos o no.
  9. Antígeno carcinoembrionario (CEA): Es un examen de sangre. Si bien no es un examen de detección sino un marcador tumoral, se suele pedir como complemento de la colonoscopía y del test de sangre oculta en materia fecal.

Fases del CCR y tratamientos

Los estudios de diagnóstico proporcionan información clave sobre el estado clínico y patológico de la enfermedad para poder establecer el mejor tratamiento posible. Los especialistas en oncología clínica evalúan la dimensión del tumor primario, la invasión de los ganglios linfáticos y la presencia de metástasis en órganos periféricos o distantes para establecer la estrategia de tratamiento.

En los estadios tempranos de la enfermedad, es decir cuando se encuentra confinada al colon, la cirugía es la principal estrategia de tratamiento. Según la evaluación histopatológica, en algunos casos se realiza además un tratamiento de quimioterapia adyuvante (se denomina adyuvante en los casos de tratamiento con criterio curativo).

En los casos en que se presentan metástasis se realizan tratamientos con quimioterapia y agentes biológicos.

El abordaje multidisciplinario, es decir, el trabajo en conjunto de los distintos especialistas implicados en la atención de los pacientes, como oncólogos, cirujanos y genetistas, entre otros, es clave para un consenso sobre la optimización de los tratamientos. Este concepto, que se aplica a la medicina en general, es muy importante en la oncología porque los mejores resultados se obtienen con la combinación de la cirugía, de distintos esquemas de quimioterapia, radioterapia y con la incorporación de los agentes biológicos y terapias personalizadas. Estas últimas hacen uso de cuerpos monoclonales que directamente atacan las células malignas y suelen ser combinadas con la quimioterapia en personas con CCR que presentan metástasis.

Los tumores tienen un comportamiento biológico variable, se transforman y mutan con el paso del tiempo. Para poder utilizar un agente monoclonal es necesario identificar la mutación de los genes para poder determinar si el CCR se trata de un caso esporádico (aislado) o de un caso hereditario, personalizar el tratamiento y proporcionar un control genético familiar favoreciendo un seguimiento preventivo temprano y frecuente.

Se habla de estadios en tumores con el fin de homogeneizar el lenguaje estableciendo criterios comunes. Los mismos surgen de la combinación del tamaño (invasión en la pared del colon), si ha invadido los ganglios y si se detectan metástasis a distancia:

  • Estadio 1: en los casos de tumores localizados, con invasión superficial y sin afectación de los ganglios.
  • Estadio 2: en los casos con invasión más profunda, hasta la subserosa (tejido ubicado por debajo de la serosa, membrana que recubre los órganos), o incluso la serosa, pero sin afectar los ganglios.
  • Estadio 3: puede haber variable invasión de la pared del colon, pero existe afectación de los ganglios
  • Estadio 4: se denominan a aquellos tumores en los que se detectan metástasis a distancia

¿Qué es una metástasis? En algunas ocasiones las células tumorales pueden desprenderse del tumor y viajar por vía sanguínea o linfática, desarrollándose en otros órganos o ganglios. Esto se denomina metástasis y tiene distintos tratamientos específicos.

El cáncer de colon en números:

En Argentina, el CCR:

  • Es el segundo cáncer más frecuente, y también el segundo en mortalidad.
  • Se diagnostican 15.692 nuevos casos por año aproximadamente (8.527 hombres y 7.165 mujeres).
  • 4.089 hombres y 3.512 mujeres fallecieron en 2015 a causa del cáncer de colon.
  • En el 80 a 90% de los casos se produce primero un pólipo (un crecimiento anormal de las células de la pared interna del intestino grueso), el cual si no se detecta y extirpa a tiempo puede transformarse en un CCR.
  • El desarrollo del pólipo hasta convertirse en un cáncer puede durar hasta 10 años.
  • El 90% de los cánceres colorrectales se producen en personas mayores de 50 años de edad.
  • Alrededor del 75% de los casos de CCR son esporádicos, o sea en personas que no tienen antecedentes personales ni familiares.
  • Alrededor del 25% se producen en personas con riesgo adicional por: antecedente personal de adenomas o pólipos, CCR o enfermedad inflamatoria intestinal, o antecedentes familiares de CCR o de adenomas.

Fuente: Instituto Nacional del Cáncer (INC)

¿Qué es el síndrome de Down?

El síndrome de Down es una alteración genética que se produce por la presencia de un cromosoma extra (el cromosoma es la estructura que contiene el ADN) o una parte de él. Las células del cuerpo humano tienen 46 cromosomas distribuidos en 23 pares. Uno de estos pares determina el sexo del individuo, los otros 22 se numeran del 1 al 22 en función de su tamaño decreciente. Las personas con síndrome de Down tienen tres cromosomas en el par 21 en lugar de los dos que existen habitualmente; por ello, este síndrome también se conoce como trisomía 21. El síndrome de Down es la principal causa de discapacidad intelectual y la alteración genética humana más comúnSe produce de forma espontánea, sin que exista una causa aparente sobre la que se pueda actuar para impedirlo. Se produce en todas las etnias, en todos los países, con una incidencia de una por cada 600-700 concepciones en el mundo. Únicamente se ha demostrado un factor de riesgo, la edad materna (especialmente cuando la madre supera los 35 años) y, de manera muy excepcional, en un 1% de los casos, se produce por herencia de los progenitores. El síndrome de Down no es una enfermedadTampoco existen grados de síndrome de Down, pero el efecto que la presencia de esta alteración produce en cada persona es muy variable. Las personas con síndrome de Down muestran algunas características comunes pero cada individuo es singular, con una apariencia, personalidad y habilidades únicas. Los bebés con síndrome de Down tendrán muchos rasgos físicos propios de su familia, además de los característicos de las personas con síndrome de Down y algún grado de discapacidad intelectual. Su personalidad, aficiones, ilusiones y proyectos serán los que verdaderamente les definan como personas y su discapacidad será sólo una característica más de su persona.

Diagnóstico

El diagnóstico del síndrome de Down puede hacerse antes del parto o tras él. En este último caso se hace con los datos que proporciona la exploración clínica y se confirma posteriormente mediante el cariotipo, esto es, el ordenamiento de los cromosomas celulares, que nos muestra ese cromosoma extra o la variedad que corresponda.

Las pruebas prenatales pueden ser de sospecha (screening) o de confirmación. Estas últimas se suelen realizar únicamente si existen antecedentes de alteraciones genéticas, si la mujer sobrepasa los 35 años o si las pruebas de screening dan un riesgo alto de que el feto presente síndrome de Down. Esto explica, en parte, que más de dos tercios de los casos de nacimientos con síndrome de Down ocurran en mujeres que no han alcanzado dicha edad.

Al igual que el síndrome de Down, la mayoría de las alteraciones congénitas diagnosticadas gracias a pruebas prenatales no pueden ser tratadas antes del nacimiento.

Este hecho, unido al pequeño riesgo de aborto espontáneo que conllevan las pruebas de confirmación, hace que muchas mujeres opten por no llevar a cabo estos exámenes, tema éste que la mujer debe debatir con su médico de confianza.

En cualquier caso, el diagnóstico prenatal puede ayudar a los padres a prepararse emocionalmente para la llegada de un hijo con discapacidad intelectual y dispensarle así, desde un principio, el cariño y los cuidados especializados que requiere.

Salud en el síndrome de Down

El síndrome de Down no es una enfermedad y, por lo tanto, no requiere ningún tratamiento médico. Además, al desconocerse las causas de esta alteración genética, resulta imposible prevenirlo. La salud de los niños con síndrome de Down no tiene por qué diferenciarse en nada a la de cualquier otro niño, de esta forma, en muchos de los casos su buena o mala salud no guarda ninguna relación con su discapacidad. Por tanto, podemos tener niños sanos con síndrome de Down, es decir, que no presentan enfermedad alguna. Sin embargo, también hay niños con síndrome de Down que presentan patologías asociadas. Son complicaciones de salud relacionadas con su alteración genética: cardiopatías congénitas, hipertensión pulmonar, problemas auditivos o visuales, anomalías intestinales, neurológicas, endocrinas… Estas situaciones requieren cuidados específicos y sobre todo un adecuado seguimiento desde el nacimiento. Afortunadamente la mayoría de ellas tienen tratamiento, bien sea por medio de medicación o por medio de cirugía; en este último caso, debido a los años que llevan realizándose estas técnicas, se afrontan con elevadas garantías de éxito, habiéndose superado ya las principales complicaciones que existían años atrás. Hoy, la mayoría de personas con síndrome de Down alcanzan una media de 60 años de edad.

El diagnóstico antes del parto

Los médicos realizan varias pruebas antes de confirmar el diagnóstico de síndrome de Down. En primer lugar hacen un cribado (análisis de sangre de la madre y ecografía del bebé) para determinar el riesgo de síndrome de Down. Con los resultados y atendiendo a la edad materna, establecen un cálculo de probabilidades que no es definitivo. Para obtener un diagnóstico certero se requerirán pruebas concluyentes adicionales. La prueba de diagnóstico más común y con un resultado más fiable es la amniocentesis. Reciéntemente han salido al mercado otras pruebas diagnósticas que pueden sustituir a la amniocentesis y que resultan bastante costosas, pero son menos invasivas ya que se realizan mediante una extracción de sangre de la madre, lo que permite realizar un análisis genético de las células del feto.

Otra posible prueba es la biopsia de vellosidades coriónicas (BVC), que analiza el tejido placentario entre las semanas 10 y 13 del embarazo. Proporciona el diagnóstico antes que la amniocentesis, pero comporta mayor riesgo de aborto. Ambas pruebas implican cierto riesgo de aborto espontáneo, mayor en la BVC, por lo que se realizan únicamente a aquellas embarazadas cuyas pruebas de cribado muestran un alto riesgo de que el feto tenga síndrome de Down.

Diagnóstico después del parto

El diagnóstico después del nacimiento se basa en los datos que proporciona la exploración clínica. La presencia de ciertos rasgos físicos externos en el bebé son el primer indicio que se confirmará posteriormente mediante el cariotipo. Este consiste en un análisis de cromosomas para el que se utiliza una muestra de sangre del recién nacido y que ratificará si existe ese cromosoma extra en el par 21. Es extremadamente raro que este análisis pueda fallar, por tanto, debemos considerarlo un resultado definitivo de identificación de síndrome de Down. El resultado de estas pruebas suele recibirse al cabo de varios días.

Los sentimientos

Cada persona es diferente y afronta las situaciones de una manera única. Sin embargo, es común que al conocer que el bebé ha nacido con una discapacidad los sentimientos sean muy intensos y que los padres experimenten incluso sentimientos contradictorios. Las familias que han pasado por esa experiencia describen esos momentos como muy traumáticos.

Es normal sentirse desorientado, no poder creer lo que os acaban de comunicar, pensar en posibles causas e incluso sentir culpabilidad de algo que se hizo o se dejó de hacer, y un rechazo hacia uno mismo por la forma en la que se asume la noticia. Es normal y debéis permitiros sentir tristeza y rabia. Expresar libremente todo esto sea quizás la mejor forma de enfrentar la situación.

Muchos padres encuentran apoyo y orientación en sus médicos, en su familia y amigos y también en las asociaciones de personas con síndrome de Down. Establecer contacto con la realidad cotidiana de estas personas y escuchar sus experiencias puede ofreceros un punto de vista que os ayude en unos momentos tan difíciles.

Sentimientos encontrados

No es mejor ni más correcto sentirse de una forma u otra. La aceptación de lo que sentís es una parte de este proceso que no puede ser acelerado a pesar de las ganas que tengáis de superarlo. Los estados de ánimo por los que pasaréis variarán desde la tristeza, negación, culpabilidad, rabia, frustración, hiperactividad o depresión, hasta la alegría y aceptación, y podrán regresar pasado un tiempo. No os desalentéis, es normal que esto suceda.

  • Tristeza: Algunos padres pasan un proceso de duelo porque el hijo soñado y esperado no va a nacer. Poco a poco, van aceptando al bebé, gracias al contacto y a su demanda de cuidados y cariño. El sentimiento de tristeza puede volver más adelante, incluso cuando piensan que está superado, pero se irá difuminando con el tiempo y un día, quizás antes de lo que esperan, comenzaran a disfrutar plenamente de su hijo.
  • Negación: Es una de las reacciones más comunes. Sentir que este problema no está ocurriendo (“esto no me puede pasar a mí»), es un recurso psicológico que nos permite tomarnos un tiempo antes de ser capaces de afrontar la situación real.
  • Culpabilidad: No olvidar nunca que el hecho de que el bebe nazca con síndrome de Down no es culpa de los padres ni está condicionado por factores externos o ambientales. Esta alteración genética se produce de forma aleatoria en 1 de cada 600-700 concepciones que se producen en el mundo.
  • Rabia y frustración: “¿Por qué me ha tocado a mí?” Los sentimientos de rabia o frustración son también muy comunes. Se aliviarán conforme vaya transcurriendo el tiempo y sean conscientes de que nuestra energía y optimismo son vitales para el desarrollo y bienestar de nuestro bebé.
  • Depresión: Si el sentimiento de pena es muy fuerte y se sienten desamparados y abrumados por esta situación, es posible que se produzca una depresión. En este caso es conveniente buscar la ayuda de un psicólogo o experto que los oriente. La familia y nuestra pareja serán también puntos de apoyo fundamentales para superarlo.
  • Hiperactividad: Otra reacción frecuente en muchos padres es la de ocuparse en multitud de tareas para no afrontar sus sentimientos. Internet ofrece una fuente inagotable de datos que pueden ser excesivos para los primeros momentos. Dedicar todo nuestro tiempo y energía a recabar información acabará agotándonos, por lo que nos conviene continuar con nuestra rutina: pasear, ir al cine, cenar con amigos o viajar nos ayudará en este proceso.
  • Alivio y alegría: Superado el desconcierto inicial y con la asesoría de otros padres o expertos, podrán sentir cierto alivio al conocer las aptitudes y posibilidades de las personas con esta discapacidad, así como alegría por la nueva vida que esperan.
  • Aceptación: Pasado un tiempo se asumirá la nueva situación y estaréis en condiciones de disfrutar de vuestro bebé. Vuestra actitud positiva y creativa para ofrecer al niño diferentes oportunidades de aprendizaje serán básicos para su desarrollo y bienestar.

Etapas en la vida de tu hijo

El niño con síndrome de Down que ha sido estimulado adecuadamente es capaz de jugar solo y divertirse, experimentando cómo funcionan las cosas que tiene a su alcance, pero conviene que nosotros, sus padres, así como sus hermanos o amigos, jueguen y compartan actividades con él, pues será un tiempo inestimable para reforzar lazos e impulsar su desarrollo. No siempre su juego será exactamente igual al de otros niños. Es posible que sea menos elaborado, que permanezca más tiempo pasivo, que no se sienta tan atraído por los juguetes o que tenga actitudes impropias de su edad.

0 – 2 AÑOS

Todos los niños, también los que tiene síndrome de Down, adquieren habilidades a un ritmo diferente. Nuestro hijo aprenderá a andar, hablar, comer, ir al baño… pero lograrlo le costará un poco más que a los niños sin discapacidad. Requerirá nuestro apoyo y una estimulación especial, a hacer en casa y en las sesiones de atención temprana. Nuestro hijo aprenderá lo que quieran enseñarle, pero tendrán que repetir más veces las cosas y utilizar una dosis extra de paciencia. Establecer rutinas y hacer las cosas siempre de la misma manera le ayudará a asimilar la información.

2 – 6 AÑOS

El niño con síndrome de Down que ha sido estimulado adecuadamente es capaz de jugar solo y divertirse, experimentando cómo funcionan las cosas que tiene a su alcance, pero conviene que sus padres, así como sus hermanos o amigos, jueguen y compartan actividades con él, pues será un tiempo inestimable para reforzar lazos e impulsar su desarrollo.

6 – 12 AÑOS

Los niños con síndrome de Down se desarrollan muy deprisa en los primeros años, pero en la segunda infancia su evolución tiene un ritmo más pausado. En esta etapa, continúan ganando fuerza y destreza en sus movimientos, son cada vez más autónomos y capaces de lograr las metas que se proponen, aunque estos progresos se producen con mayor lentitud.

ADOLESCENCIA

La adolescencia es una etapa complicada, que suele alterar la convivencia de las familias. Los adolescentes con síndrome de Down tienen, como cualquier persona de su edad, conflictos en la relación familiar, por lo que a menudo prefieren estar con sus amigos. En estos años aparecen muchos cambios físicos y suele surgir el primer amor. Se hace más fuerte el deseo de independencia y de realizar las actividades que ven hacer a otros jóvenes. Algunos padres tienden a sobreproteger a sus hijos con discapacidad y rechazan este impulso.

Fuente: sindromedown.net



Coronavirus (COVID-19)

Los coronavirus son una familia de virus que proviene de otras especies pero a veces muta y puede infectar a humanos. En humanos, pueden causar enfermedades respiratorias que van desde resfríos leves a enfermedades graves.

Los síntomas más comunes de la COVID-19 son fiebre, cansancio y tos seca. Puede contagiarse de persona a persona, ya que se propaga a través de las gotas de secreciones que la persona enferma libera al estornudar, toser o sonar la nariz.

También puede transmitirse a través del contacto con superficies contaminadas con secreciones respiratorias de un enfermo. Las medidas de prevención más efectivas son evitar el contacto con personas con síntomas respiratorios y lavarse las manos con frecuencia.

Salud Renal para Todos en Todas Partes: Prevención, Detección y Acceso Equitativo a la Atención.

La enfermedad renal crónica (ERC) actualmente afecta alrededor de 850 millones de personas en el mundo, 1 de 10 adultos tiene ERC. La carga global está aumentando y se prevee que se convierta en la quinta causa más común de años de vida perdidos en todo el mundo para 2040.

La ERC es una causa importante de gastos catastróficos para la salud. Los de diálisis y trasplante consumen del 2% al 3% del presupuesto anual de atención médica en países de altos ingresos; gastado en menos del 0,03% de la población total de estos países. En los países de bajos y medianos ingresos, la mayoría de las personas con insuficiencia renal no tienen acceso suficiente a diálisis y trasplante de riñón que salvan vidas.

De manera crucial, la enfermedad renal se puede prevenir y la progresión a la enfermedad renal en etapa terminal se puede retrasar con el acceso adecuado a diagnósticos básicos y tratamiento temprano. Sin embargo, a menudo faltan políticas específicas dirigidas a la educación y la concientización sobre ERC, así como la detección, el manejo y el tratamiento.

Es necesario aumentar la conciencia sobre la importancia de las medidas preventivas en las poblaciones, los profesionales y los responsables políticos.

Este año, en el Día Mundial del Riñón, la campaña 2020 destaca la importancia de las intervenciones preventivas para evitar el inicio y la progresión de la enfermedad renal.

¡Actuar a Tiempo Para Prevenir! Las 8 Reglas de Oro para Cuidar Tu Riñón

  • Mantenerse en forma y activo. Realizar actividad física o algún deporte. El ejercicio ayuda a reducir la presión arterial y reduce el riesgo de enfermedad renal crónica.
  • Mantener una ingesta de líquido – agua – saludable. Consumir mucho líquido ayuda a la limpieza renal y manejo de sodio, urea y toxinas.
  • Comer saludable y mantener el peso bajo control. La obesidad es mala a todas las edades. Comer saludable y tener un peso acorde previene diabetes, enfermedades cardíacas y condiciones asociadas con la enfermedad renal crónica. Coma frutas y verduras bien lavadas, carnes bien cocidas – evite el SUH –
  • Reducir el consumo de sal. Evitar los alimentos procesado y envasados. No agregar sal a la comida. La comida «casera» es más sana y tiene menos sal.
  • Mantener controlado el nivel de azúcar en sangre. La mitad de las personas que tiene diabetes desarrollan daño renal, por lo que es importante en estos casos realizar pruebas regulares para comprobar sus funciones renales.
  • No fumar. Fumar retarda el flujo de sangre a los riñones y perjudica la capacidad renal para funcionar correctamente. En los fumadores pasivos aumenta en un 50% el riesgo de cáncer de riñón.
  • No tomar pastillas de venta libre con regularidad. Fármacos antiinflamatorios no esteroides como paracetamol, ibuprofeno, diclofenac, son conocidos por causar daño renal si se toman regularmente.

Fuente: www.worldkidneyday.org

Día Mundial Contra el Cancer

Cada año, el día 4 de febrero, Día Mundial contra el Cáncer, permite a empresas, comunidades y personas de todo el mundo mostrar su apoyo, expresarse colectivamente, actuar a nivel personal y presionar a nuestros gobiernos para que hagan más.

Así que, en este 4 de febrero, sea quien sea, sus acciones, ya sean grandes o pequeñas, crearán un cambio positivo y duradero. Porque el progreso es posible.

Lema de la Campaña 2019-2021 del Día Mundial contra el Cáncer, “¿quién es usted y qué va a hacer?”

Un tema tan complejo como el cáncer suscita muchas preguntas. Puede resultar abrumador. Tal vez no sepa por dónde empezar ni cómo procesar las preguntas que se le ocurren, sea como persona interesada en saber más sobre el cáncer, como paciente diagnosticado de cáncer o como integrante de la red de apoyo de este.

En algunas culturas, el cáncer sigue siendo un tema tabú y, a nivel global, a muchos nos resulta duro e incómodo. Sin embargo, hablar abiertamente del cáncer aumenta la concienciación, mejora los resultados y puede llegar a salvar vidas.

No existen normas definidas para hablar sobre el cáncer, de igual manera que no hay una «forma correcta» ni una «forma equivocada» de afrontar la enfermedad por parte suya, de su familia y sus amigos.

Mantener conversaciones personales con su familia, sus amigos y su entorno sobre una cuestión que es importante para usted puede ser una herramienta increíblemente poderosa para aumentar la concienciación y la comprensión de la enfermedad y, a ser posible, para inspirar acciones positivas.

En el caso de una persona diagnosticada de cáncer, los amigos, la familia y los compañeros de trabajo pueden desempeñar un papel fundamental en la prestación de apoyo emocional, social y práctico.

Guíese por la persona en cuestión, ya que cada paciente afronta su diagnóstico y su experiencia de forma diferente.  Aunque no esté seguro de cuál es la mejor forma de abordar la conversación, a veces es mejor hablar que evitarlo por completo.

¿Qué es el cáncer?

El cáncer es una enfermedad que se presenta cuando los cambios que se producen en un grupo de células normales del organismo generan un crecimiento anómalo e incontrolado que da lugar a un bulto llamado tumor; esto ocurre con todos los cánceres, a excepción de la leucemia (cáncer de la sangre).

Si no se tratan, los tumores pueden crecer y diseminarse por el tejido normal circundante o a otras partes del organismo a través de la corriente sanguínea y del sistema linfático y pueden afectar al aparato digestivo, al sistema nervioso y al aparato circulatorio, o liberar hormonas que tal vez afecten a las funciones del organismo.

Los tumores pueden ser benignos o malignos.

Los tumores benignos no son cancerosos y rara vez suponen una amenaza vital. Suelen crecer con bastante lentitud, no se propagan a otras partes del organismo y en general están constituidos por células bastante similares a las células normales o sanas. Solo suponen un problema si crecen hasta alcanzar un tamaño muy grande, generan incomodidad o presionan otros órganos; por ejemplo, un tumor cerebral dentro del cráneo.

Los tumores malignos crecen más rápido que los benignos y tienen la capacidad de diseminarse y destruir los tejidos vecinos. Las células de los tumores malignos pueden desprenderse del tumor principal (primario) y extenderse a otras partes del organismo mediante un proceso conocido como metástasis. Al invadir el tejido sano en su nueva ubicación, siguen dividiéndose y creciendo. Estos focos secundarios se denominan metástasis y la enfermedad a la que dan lugar recibe el nombre de cáncer metastásico.

Tipos de cáncer

El cáncer se clasifica en función del tipo de célula a partir de la que se origina. Existen cinco tipos principales:

Carcinoma – Cáncer que se origina a partir de las células epiteliales (el revestimiento celular que ayuda a proteger los órganos o que los rodea). Los carcinomas pueden invadir los tejidos y los órganos circundantes y formar metástasis en los ganglios linfáticos y en otras zonas del organismo. Las formas de cáncer más frecuentes dentro de esta categoría son el de pulmón, el de hígado, el colorrectal, el de estómago y el de mama.

Sarcoma – Un tipo de tumor maligno del hueso o de las partes blandas (grasa, músculo, vasos sanguíneos, nervios y otros tejidos conjuntivos que proporcionan sostén a los órganos y los rodean). Las formas más frecuentes de sarcoma son el leiomiosarcoma, el liposarcoma y el osteosarcoma.

Linfoma y mieloma – El linfoma y el mieloma son cánceres que se originan en las células del sistema inmunitario. El linfoma es un cáncer del sistema linfático, que recorre todo el organismo, así que puede aparecer en cualquier parte. El mieloma (o mieloma múltiple) comienza en las células plasmáticas, un tipo de leucocito que produce anticuerpos para ayudar a combatir las infecciones. Se trata de un cáncer que puede afectar a la capacidad de las células para producir anticuerpos con eficacia.

Leucemia – La leucemia es un cáncer de los leucocitos y de la médula ósea, el tejido que forma glóbulos sanguíneos. Existen varios subtipos; los más comunes son la leucemia linfocítica y la leucemia linfocítica crónica. 

Cánceres cerebrales y de la médula espinal – Se conocen como cánceres del sistema nervioso central. Algunos son benignos, pero otros pueden crecer y diseminarse.

Causas

Los cánceres pueden deberse a múltiples causas y, al igual que en otras enfermedades, la mayor parte de ellos son consecuencia de la exposición a diversos factores causales distintos. Es importante recordar que, aunque algunos factores no pueden modificarse, alrededor de un tercio de los casos de cáncer puede evitarse reduciendo riesgos asociados a la conducta y la alimentación.

Factores de riesgo modificables

Alcohol – está cada vez más demotrado que todas las bebidas alcohólicas causan diversos cánceres. El alcohol puede aumentar el riesgo de seis tipos de cáncer: de colon (colorrectal), de mama, de boca, de faringe y de laringe (de boca y de garganta), esofágico, de hígado y de estómago[1]. En general, de acuerdo con los datos, el riesgo de padecer muchos cánceres aumenta cuanto mayor sea el consumo de bebidas alcohólicas, e incluso la ingesta moderada de alcohol aumenta el riesgo de cáncer.

Sobrepeso y obesidad –  el exceso de peso se ha relacionado con un mayor riesgo de desarrollar 12 tipos diferentes de cáncer, incluidos el colorrectal y el pancreático. En general, cuanto más aumente el peso, en particular en el caso de los adultos, mayor es el riesgo de cáncer.

Alimentación y nutrición – según los expertos, la alimentación y la ingesta nutricional, sobre todo en el caso de las dietas con mucha carne roja, carne procesada y alimentos con sal y con poca fruta y verdura, repercuten en el riesgo de cáncer, en particular en el colorrectal, el de nasofaringe y el de estómago[2][3][4].

Actividad física – la actividad física habitual no solo ayuda a reducir el exceso de grasa corporal y el riesgo de cáncer asociado, sino que mantenerse activo físicamente puede ayudar a minimizar el riesgo de desarrollar cáncer de colon, de mama y de endometrio [5].

Tabaco – El humo del tabaco contiene al menos 80 sustancias diferentes que causan cáncer (carcinógenos). Al inhalar el humo, las sustancias químicas entran en los pulmones, acceden a la corriente sanguínea y recorren el organismo[6]. Por eso, fumar o mascar tabaco no solo causa cáncer de pulmón y de boca, sino que también se asocia a muchos otros cánceres. Cuanto más fume una persona, cuanto antes empiece a fumar y cuanto más tiempo siga fumando, más aumenta el riesgo de cáncer. En la actualidad, el consumo de tabaco causa aproximadamente el 22 % de las muertes por cáncer[7].

Radiación ionizante – Las fuentes de radiación artificiales pueden causar cáncer y suponen un riesgo para los trabajadores. Son el radón, los rayos X, los rayos gamma y otras formas de radiación de alta energía[8]. La exposición prolongada y sin protección a la radiación ultravioleta del sol, las lámparas solares y las camas bronceadoras también puede causar melanoma y neoplasias malignas en la piel. Las personas de piel clara, con muchos lunares o con antecedentes familiares de melanoma o de cáncer de piel distinto del melanoma presentan un riesgo más elevado. Sin embargo, el cáncer de piel puede afectar a personas con cualquier tonalidad de piel, incluso a aquellas personas de piel oscura[9].

Riesgo en el lugar de trabajo – Algunas personas se arriesgan a exponerse a sustancias carcinógenas debido al trabajo que desempeñan. Por ejemplo, se ha demostrado que la incidencia de cáncer de vejiga entre los trabajadores de la industria de los tintes químicos es superior a la habitual. El amianto es una conocida causa de cáncer relacionada con el lugar de trabajo, en particular de un cáncer llamado mesotelioma, que afecta sobre todo al revestimiento pulmonar.

Infección – Los agentes infecciosos causan aproximadamente 2,2 millones de muertes por cáncer al año[10]. Esto no significa que estos cánceres se contagien como una infección, sino que más bien el virus puede provocar cambios en las células que las vuelvan más susceptibles de convertirse en cancerosas. Alrededor del 70 % de los cánceres de cuello de útero se debe a infecciones por el virus del papiloma humano (VPH)[11] mientras que el cáncer de hígado y el linfoma no hodgkiniano pueden ser consecuencia del virus de la hepatitis B y de la hepatitis C[12], y los linfomas están relacionados con el virus de Epstein-Bar.[13]

Una parte de los cánceres puede ser causada por una infección viral. Sin embargo, esto no significa que estos cánceres se contagien como una infección, sino que más bien el virus puede provocar cambios en las células que las vuelvan más susceptibles de convertirse en cancerosas. Antes no se creía que las infecciones bacterianas fuesen un factor causante de cáncer, pero en estudios más recientes se ha demostrado que las personas con infección de estómago por Helicobacter pylori presentan una inflamación del revestimiento del gástrico, lo que aumenta el riesgo de cáncer de estómago.

Edad – La prevalencia de muchos tipos de cáncer aumenta con la edad. Cuantos más años viven las personas, mayores son la exposición a los agentes carcinógenos y el tiempo del que se dispone para que se produzcan cambios o mutaciones genéticas en sus células.

Sustancias que producen cáncer (carcinógenos) – Los genes son los mensajes codificados del interior de la célula que le indican cómo comportarse (es decir, qué proteínas fabricar). Las mutaciones o las modificaciones del gen, como los daños o las pérdidas, pueden alterar el comportamiento de la célula. Algo que daña una célula, cambia su comportamiento y aumenta las probabilidades de que se vuelva cancerosa se denomina «carcinógeno».

Genética – Algunas personas, por desgracia, nacen con un riesgo alto, que se hereda genéticamente, de padecer un cáncer concreto («predisposición genética»). Esto no significa que vayan a desarrollar ese cáncer seguro, pero la predisposición genética aumenta las probabilidades.

Por ejemplo, las mujeres con los genes BRCA1 y BRCA2 del cáncer de mama tienen una mayor predisposición a desarrollar esta forma de cáncer que las mujeres con un riesgo normal de cáncer de mama. Sin embargo, menos del 5 % de todos los casos de cáncer de mama tienen un origen genético conocido. Por lo tanto, aunque las mujeres con uno de estos genes tienen más probabilidades individuales de desarrollar cáncer de mama, la mayor parte de los casos no se deben a un defecto genético heredado que aumente el riesgo. Esto también se aplica a otros cánceres frecuentes para los que algunas personas tienen predisposición genética, como el cáncer de colon (intestino grueso).

Sistema inmunitario – Las personas con el sistema inmunitario debilitado se exponen a un mayor riesgo de desarrollar algunos tipos de cáncer. En este grupo se incluyen las personas que se han sometido a trasplantes de órganos y toman medicación para deprimir su sistema inmunitario y detener el rechazo del trasplante, así como las personas con VIH o sida, o con otras enfermedades que reducen la inmunidad ante las enfermedades.

Peso corporal, dieta y actividad física – Los expertos en cáncer estiman que mantener un peso saludable, hacer cambios hacia una dieta más saludable y realizar actividad física regularmente puede evitar aproximadamente una de tres muertes por cáncer. También se sabe que la alta ingesta de carne roja y procesada y la baja ingesta de frutas y vegetales frescos incrementan el riesgo de padecer cáncer.

Factores de riesgo no modificables

Edad – La prevalencia de muchos tipos de cáncer aumenta con la edad. Cuantos más años viven las personas, mayores son la exposición a los agentes carcinógenos y el tiempo del que se dispone para que se produzcan cambios o mutaciones genéticas en sus células.

Sustancias que producen cáncer (carcinógenos) –  Son sustancias que modifican el comportamiento de una célula y aumentan las probabilidades de desarrollar cáncer. Los genes son los mensajes codificados del interior de la célula que le indican cómo comportarse (es decir, qué proteínas fabricar); las mutaciones o las modificaciones del gen, como los daños o las pérdidas, pueden alterar el comportamiento de la célula, de manera que aumenten las probabilidades de que se vuelva cancerosa[14]

Genética – Algunas personas, por desgracia, nacen con un riesgo alto, que se hereda genéticamente, de padecer un cáncer concreto («predisposición genética»). Esto no significa que vayan a desarrollar ese cáncer seguro, pero la predisposición genética aumenta las probabilidades. Por ejemplo, las mujeres con los genes BRCA1 y  BRCA2 del cáncer de mama tienen una mayor predisposición a desarrollar esta forma de cáncer que las mujeres con un riesgo normal de cáncer de mama. Sin embargo, menos del 5 % de todos los casos de cáncer de mama tiene un origen genético conocido.

Por lo tanto, aunque las mujeres con uno de estos genes tienen más probabilidades individuales de desarrollar cáncer de mama, la mayor parte de los casos no se deben a un defecto genético heredado que aumente el riesgo. Esto también se aplica a otros cánceres frecuentes para los que algunas personas tienen predisposición genética, como el cáncer de colon (intestino grueso).

Sistema inmunitario – las personas con el sistema inmunitario debilitado se exponen a un mayor riesgo de desarrollar algunos tipos de cáncer. En este grupo se incluyen las personas que se han sometido a trasplantes de órganos y toman medicación para deprimir su sistema inmunitario y detener el rechazo del trasplante, así como las personas con VIH o sida, o con otras enfermedades que reducen la inmunidad ante las enfermedades.

Signos y síntomas

Como existen tantos tipos de cáncer distintos, los síntomas varían y dependen de la localización de la enfermedad. Sin embargo, hay algunos signos y síntomas clave, por ejemplo:

Bultos o hinchazón anormales – los bultos cancerosos no suelen doler y es posible que aumenten de tamaño a medida que el cáncer avanza.

Tos, falta de aire o problemas para tragar – episodios de tos persistentes, falta de aire o problemas para tragar.

Cambios en el hábito intestinal – como estreñimiento y diarrea, o sangre en las heces.

Sangrado imprevisto – hemorragia vaginal o anal, o sangre en las heces y en la orina o al toser.

Pérdida de peso sin motivo aparente – pérdida no intencionada y sin razón de una gran cantidad de peso en un periodo corto de tiempo (un par de meses).

Fatiga – se muestra en forma de cansancio extremo y una acusada falta de energía. Si la fatiga se debe al cáncer, quienes la padecen también suelen presentar otros síntomas.

Dolor – dolor sin causa aparente o continuo, o dolor que va y viene.

Aparición o modificación de un lunar – se debe prestar atención a los cambios de tamaño, forma o color y ver si al lunar le sale una costra, sangra o supura.

Complicaciones al orinar – necesidad de orinar con urgencia o con más frecuencia, o no poder hacerlo cuando se necesita o sentir dolor al orinar.

Cambios anómalos en las mamas – debe prestarse atención a los cambios de tamaño, forma o tacto, a los cambios de la piel y al dolor.

Pérdida del apetito – sentir menos hambre de lo normal durante un periodo largo de tiempo.

Una llaga o una úlcera que no cicatrizan –como una mancha, una herida ulcerada o una úlcera bucal.

Ardor de estómago o indigestión –ardor de estómago o indigestión persistentes o dolorosos.

Sudores nocturnos intensos – hay que prestar atención a los sudores nocturnos muy intensos, que empapan.

Usted debe saber algunos de los signos y síntomas generales del cáncer. Sin embargo, recuerde que tener cualquiera de estos signos o síntomas no significa que usted tiene cáncer (muchas otras cosas también causan estos signos y síntomas). Si usted presenta cualquiera de estos síntomas y éstos persisten por mucho tiempo o empeoran, por favor, consulte con un médico para saber la causa de ellos.

Prevención

Más de un tercio de todos los cánceres puede evitarse reduciendo la exposición a factores de riesgo como el tabaco, la obesidad, la inactividad física, las infecciones, el alcohol, la contaminación ambiental, los carcinógenos asociados con el trabajo y la radiación.

La prevención de determinados tipos de cáncer también puede ser efectiva mediante la vacunación frente al virus de la hepatitis B (VHB) y frente al virus del papiloma humano (VPH), que contribuyen a la protección frente al cáncer de hígado y de cuello uterino, respectivamente.

Detección temprana

Existen muchos exámenes que ayudan a detectar cánceres específicos en forma temprana y pueden ser efectivos en la reducción del riesgo de muerte por la enfermedad.

Los exámenes cuya efectividad ha sido demostrada son los exámenes de cáncer colorrectal, pulmón, mama y cervical.

Consulte a su médico para que le oriente en relación con las recomendaciones nacionales sobre vacunación, pruebas y revisiones, ya que pueden variar y varían en función del país.

Estadificación

La clasificación del cáncer según la extensión anatómica de la enfermedad (es decir, la etapa) es esencial para la atención del paciente, la investigación y el control del cáncer. El sistema de estadificación UICC TNM es el lenguaje más común adoptado por los profesionales oncológicos para comunicarse sobre la extensión del cáncer de cada paciente. Una vez conocida y comprendida la etapa del cáncer, esta a menudo constituye una base para decidir el tratamiento adecuado y el pronóstico individual. También se puede utilizar para informar y evaluar pautas de tratamiento, y constituye información vital para los desarrolladores de pólizas de seguro o para implementar planes e investigación para la prevención y el control del cáncer.

La clasificación TNM se concentra en la extensión anatómica del tumor y se determina mediante la evaluación de las siguientes categorías:

  • T describe el tamaño del tumour principal (primario)
  • N describe si el cáncer se ha esparcido a los nodos linfáticos cercanos
  • M describe si existe metástasis (si el cáncer se ha expandido desde el tumor principal a otra parte del cuerpo)

Abordaje y tratamiento del cáncer 

Su tratamiento depende del tipo de cáncer, de su ubicación, del tamaño, de si se ha extendido o no y de su estado de salud general. Los tratamientos generales son la cirugía, la quimioterapia, la radioterapia, la hormonoterapia, la inmunoterapia y la terapia génica.

Cirugía

Si un cáncer no ha formado metástasis (se ha diseminado), la intervención quirúrgica puede quitar el cáncer entero, lo que puede curar la enfermedad por completo. Suele resultar eficaz cuando se extirpan la próstata, una mama o un testículo.

Radioterapia

En el tratamiento con radiación o radioterapia se usan rayos de alta energía para reducir un tumor o destruir células cancerosas, como tratamiento autónomo y, en algunas ocasiones, en combinación con otros tratamientos oncológicos.

Quimioterapia 

En la quimioterapia se utilizan sustancias químicas para intervenir en la forma de dividirse de las células —dañando el ADN—, de manera que las células cancerosas se destruyan a sí mismas. Este tipo de tratamientos se dirigen a cualquier célula que se divida con rapidez (no necesariamente solo a las células cancerosas), pero las células sanas suelen recuperarse de los daños causados por sustancias químicas, mientras que las cancerosas no pueden hacerlo. La quimioterapia suele usarse para tratar los cánceres que se han diseminado o han formado metástasis, porque los medicamentos viajan por todo el organismo. Es un tratamiento necesario para algunas formas de leucemia y linfoma.

Inmunoterapia 

En la inmunoterapia se utiliza el sistema inmunitario del propio organismo para combatir el tumor canceroso. Es posible tratar todo el organismo mediante la administración de una sustancia con capacidad para reducir los tumores.

Hormonoterapia 

Varios cánceres, como el de mama y el de próstata, se han relacionado con algunos tipos de hormonas. La hormonoterapia intenta modificar la producción hormonal del organismo, de manera que las células cancerosas dejen de crecer o se destruyan por completo.

Terapia génica

El objetivo de la terapia génica es sustituir genes dañados por otros que sí funcionen para abordar la raíz del cáncer: los daños en el ADN. Otros tratamientos de base génica se centran en dañar más el ADN de las células cancerosas hasta que las células se destruyan a sí mismas. Sin embargo, la terapia génica es nueva y todavía no se ha materializado en ningún tratamiento satisfactorio.

Supervivencia 

La supervivencia se centra en la salud y en los problemas físicos, psicológicos, sociales y económicos que afectan a las personas una vez terminado el tratamiento oncológico primario; se incluye a las personas que ya no padecen la enfermedad cuando terminan el tratamiento, a las que siguen recibiendo tratamiento para reducir el riesgo de reaparición del cáncer y a quienes tienen la enfermedad bajo control con algunos síntomas, que reciben tratamiento para tratar el cáncer como una enfermedad crónica.

Los cuidados del periodo de supervivencia incluyen las cuestiones relacionadas con la atención de seguimiento, la gestión de los efectos secundarios tardíos del tratamiento, la mejora de la calidad de vida y la salud psicológica y emocional. Estos cuidados del periodo de supervivencia también comprenden el futuro tratamiento contra el cáncer, si procede. Los familiares, los amigos y los cuidadores también deben ser considerados parte de la experiencia de supervivencia.

Tratamiento paliativo

El cuidado paliativo está diseñado para aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida. También se puede utilizar en cualquier etapa de una enfermedad si existen síntomas que causan molestias, como dolor o náuseas, desde el diagnóstico hasta el final de la vida. 

También se puede utilizar para reducir o controlar los efectos secundarios de los tratamientos oncológicos. Si el cáncer está muy avanzado, el tratamiento paliativo puede ayudar a algunas personas a vivir más tiempo y a vivir con un mayor grado de bienestar, aunque no puedan curarse.

Términos de cáncer que puede que haya escuchado

  • Benigno: tumor (masa o protuberancia) que no es canceroso.
  • Biopsia: extraer una porción de tejido para ver si contiene células cancerosas.
  • Cáncer: término usado para referirse a un grupo de más de 100 enfermedades en las que las células crecen de forma descontrolada; tumor compuesto de células cancerosas.
  • Quimioterapia: uso de medicamentos para tratar la enfermedad. A menudo, el término se refiere a los medicamentos usados para tratar el cáncer. A veces se le refiere como «quimio».
  • Maligno: para indicar que contiene cáncer.
  • Metástasis: propagación de las células cancerosas hacia partes distantes del cuerpo por medio del sistema linfático o del torrente sanguíneo.
  • Oncólogo: médico que trata a las personas que tienen cáncer.
  • Radioterapia: uso de rayos de alta energía, como los rayos X, para tratar el cáncer.
  • Remisión: cuando las señales o los síntomas del cáncer han desaparecido parcial o totalmente.
  • Etapa: término usado para determinar si el cáncer se ha propagado (metástasis), y de ser el caso, qué tanto lo ha hecho.

Aun hoy día, familiares, amigos y compañeros de trabajo de la persona que tiene cáncer se alejan algunas veces al enterarse de su enfermedad. En consecuencia, las personas con cáncer a menudo expresan que se sienten aisladas y solas.

Usted no tiene que alejarse de alguien con cáncer, pues no es una enfermedad que se contrae por estar en contacto con alguien que lo padezca. No tenga miedo de visitar a alguien con cáncer; pues él o ella necesita que le visiten y le apoyen.

Fuente: Organización Mundial de la Salud | Cancer.org | Union Internacional contra el Cancer

Prevengamos el Síndrome Urémico Hemolítico

El SUH es una enfermedad que afecta principalmente a niños menores de 5 años y que se manifiesta por una diarrea leve acuosa que luego se hace sanguinolienta. Los niños pueden tener además palidez, irritabilidad, vómitos, convulsiones y orinar poco.

En nuestro país es una enfermedad endémica transmitida principalmente por alimentos contaminados por una bacteria llamada Escherichia coli enterohemorrágica. Se contrae durante todo el año, sobre todo en los meses cálidos.

Esta enfermedad es la primera causa de insuficiencia renal aguda en niños menores de 5 años. Puede causar la muerte o dejar secuelas para toda la vida como insuficiencia renal crónica, hipertensión arterial y alteraciones neurológicas.

En 2017 hubo 8 casos de SUH en Neuquén, y en 2016 se registraron 6 casos. Existen alrededor de 400 nuevos casos por año constituyendo la Argentina el país de mayor incidencia en el mundo. En la etapa aguda la mortalidad es de 2-4% de los niños afectados.

Prevención

Las fuentes de contagio son carne insuficientemente cocida, jugo de carne cruda, leche y jugos envasados no pasteurizados, aguas contaminadas, contacto directo con animales de campo, a través de manos, superficies y utensilios mal higienizados.

Medidas de prevención:

  • Lávese bien las manos con agua y jabón después de ir al baño, antes de comer y luego de tocar carne cruda. Cuide que sus hijos también lo hagan.
  • Cocine muy bien las carnes especialmente la carne picada hasta que pierda el color rosado.
  • No use el mismo cuchillo (o superficies: tablas, mesadas) para cortar otros alimentos con el que cortó carne cruda, sin antes lavarlo bien con agua y detergente.
  • Las frutas y verduras crudas deben lavarse cuidadosamente.
  • El agua de uso y consumo debe ser potable.
  • Consuma leche y otros lácteos pasteurizados y bien conservados en frío.
  • Conserve los alimentos, tanto frescos como cocidos en la heladera.
  • No bañe a los niños en aguas contaminadas.
  • Cuide que las piletas de natación privadas y públicas tengan agua adecuadamente clorada.

Fuente: Asociación civil Lucha contra el Síndrome Urémico Hemolítico (luSUH)