Profesionales de la salud padecen agresiones frecuentemente, según investigación publicada en la revista de salud pública de la OPS

Los profesionales de la salud enfrentan frecuentemente situaciones de violencia verbal o física durante el desempeño de sus funciones, lo que tiene consecuencias laborales y para su salud, revela una investigación publicada en la Revista Panamericana de Salud Pública de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Los resultados de la investigación se basan en una encuesta realizada en forma electrónica, anónima y confidencial, a casi 20.000 profesionales de la salud de países latinoamericanos de habla hispana, principalmente de Argentina, México y Ecuador, a través del sitio web Intramed. El objetivo del estudio fue aportar información para la elaboración de eventuales estrategias que permitan prevenir y afrontar esta problemática.

Según los investigadores, «las agresiones al personal de salud constituyen un problema frecuente que genera secuelas emocionales y laborales, y causan una percepción de inseguridad en el lugar de trabajo en los profesionales sanitarios». Asimismo, afirman los autores, «el problema adquiere dimensiones de gravedad no solo porque expone a miles de personas a ser víctimas de agresiones, sino porque viola derechos fundamentales de seguridad en el lugar de trabajo y porque sus secuelas alteran la calidad del servicio prestado y afectan de este modo a la salud pública de toda la población».

Los resultados arrojan que el 66,7% de los encuestados refirió haber sufrido algún tipo de agresión en su lugar de trabajo en el último año. El dato muestra un incremento respecto de la encuesta anterior de Intramed del 2006, en la que el porcentaje de profesionales que dijo haber sido agredido fue de 54,6%.

El 11,3% de los profesionales agredidos recibió una agresión física, las cuales obligaron a muchos a suspender sus tareas en casi el 30% de los casos. Casi las tres cuartas partes de estas agresiones ocurrieron en instituciones públicas, principalmente en el sector de emergencia, y los desencadenantes más frecuentes fueron la demora en la atención (44,2%), la carencia de recursos para la atención (33,6%), las circunstancias de brindar un informe médico (28,2%) y la comunicación de fallecimientos (8,6%).

«La demora en la atención es un problema grave, en particular en sectores de emergencia, y refleja problemas de organización y disponibilidad de personal necesario y debidamente calificado. La carencia de recursos expresa también en forma dramática las fragilidades del sistema de atención de salud», explican los investigadores.

Los autores aclaran que en la mayoría de los casos de agresión, el agresor se encontraba en uso de sus facultades mentales y solo en un porcentaje menor actuó bajo efectos de tóxicos o presentaba alteraciones psiquiátricas.

Según el estudio, entre las profesiones analizadas, los médicos y los enfermeros fueron los que dijeron recibir más agresiones, cuya mayor frecuencia se registró en profesionales de menor edad, de 25 a 34 años y de 35 a 44 años. Esto podría atribuirse a la mayor exposición por trabajar en el sector de emergencias y a que estos profesionales contarían con menos herramientas para comunicarse con los pacientes y familiares, entre otras causas.

El 46,6% de los encuestados declaró sentirse inseguro en su lugar de trabajo, incluso cuando la institución cuenta con personal de seguridad, y sugirieron diversas medidas para reducir las agresiones, entre ellas, la educación comunitaria.

Los investigadores dicen que los resultados del estudio muestran que se requieren esfuerzos para mejorar la formación de los profesionales en la comunicación de la información médica y, en particular, de malas noticias, así como tomar medidas específicas de protección del personal de salud de los sectores de emergencia y atención ambulatoria donde ocurrieron la mayoría de los episodios de agresión.

Asimismo, sugieren que la atención en escenarios de riesgo debería realizarse en grupos de dos o más personas y consideran prioritario el desarrollo de medidas dirigidas a mejorar las condiciones en que se efectúa la asistencia, entre otras cosas.

 

Fuente: Organización Panamericana de la Salud